¿Es real todo lo que nos contaron sobre Bécquer?
¿De qué nos hemos enterado? Pues la verdad que de cosas un poco sucias para venir del gran Bécquer.
¿Se acuerdan ustedes aquella estancia en Sevilla cuando estaba enfermo? Pues tenemos que decir que aquello no fue una estancia por enfermedad sino que el señor Bécquer se había quedado sin ideas queridos amigos ni más ni menos, este se fue a Sevilla a una casa que tenía una de sus amantes, porque esa es otra, tenía bastantes amantes entre ellas estaban Julía Espín y Elisa Guillén que no se creerán de quién era tataranieta, era tataranieta de Darío, el mismísimo hijo de Luis y Yamila, los dos enamorados que murieron juntos por amor tan conocidos en su época por su valentía.
Bueno seguimos con la historia. Al parecer se había ido a inspirarse, pero, no le surgían las ideas, en este tiempo el no sabía qué hacer, pensaba que su carrera se iba a acabar, pero no, porque un día cualquiera llegó una chica y se enamoraron, se llamaba Shantal, esta era una chica diferente a las demás y está claro que le robó el corazón. Gracias a ella le vino la inspiración y creó El Caudillo de las manos rojas, aunque vio que esto no era lo único, escribir no le llenaba tanto ya quería hacer algo más divertido y donde pudiera fantasear como quisiera y con lo que quisiera, se le ocurrió escribir una película y así fue y se llamó La Sirenita, este nombre iba por qué su amada Shantal que era una muchacha de pelo rojo, ojos grandes y azules, boca redonda, cuerpo perfecto y unas piernas tan largas que parecían una cola y ella, Shantal, estaba todo el día fantaseando con el mar, le encantaba.
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