¿Qué pasaría si Tomás de Iriarte hubiera nacido en Gran Canaria un siglo más tarde?B

Tomás de Iriarte
Hasta que se demuestre lo contrario, todos sabemos que Tomás de Iriarte nació en la bonita ciudad de Puerto De la Cruz, en Tenerife, Islas Canarias, y que luego se trasladó a Madrid a sus catorce años con su tío, Juan de Iriarte, a cursar sus estudios que años más tarde lo desembocarían en su prestigiosa carrera poética. 

Ahora supongamos que nada de esto fue así. Pongámonos en situación.
 Un 17 de septiembre de 1920, nace en la isla de Gran Canaria un pequeño niño al que le pondrían de nombre Iriarte, Tomás Iriarte. Mera casualidad, que exactamente ocho meses y trece días antes, había nacido el gran conocido hoy como Benito Pérez Galdós. Dos nacimientos en la época del Realismo, que aunque por aquel entonces no se esperaba nada más que pobreza, trajo consigo la expectación de dos célebres poetas los cuales vivían por y para la literatura. 
Ninguno de los dos, viajó a Madrid como solían tener como rutina los famosos de esa época, para poder desarrollar sus estudios y dar un salto internacional con sus obras poéticas, con el fin de dejar anonadado a todo aquel que fuera capaz de leer sus majestuosas estrofas.
Así fue que tanto Iriarte como Galdós crecieron y se criaron en la maravillosa isla de este pequeño archipiélago. 

Todo parecía tranquilo hasta que llegó el punto de inflexión, en el cual el avispado Tomás de Iriarte comenzó a redactar obras teatrales que trataban sobre la dificultad de educar a los niños, puesto que, aunque no mucho, algo había escuchado sobre la mala relación de Benito con su familia más cercana, concretamente con su madre debido a su fuerte carácter,  y como no, esto era un tema que podía manchar bastante la identidad de su mayor oponente por aquellos tiempos. Comenzó escribiendo Guzmán el Bueno, obra continuada por La Librería, El don de gentes, El señorito mimado y La señorita malcriada, aunque anterior a todo esto ya había dejado alguna señal de burla hacia su coetáneo, tal y como reflejaba en las Fábulas literarias.
A todo esto, Galdós no se quedó de brazos cruzados, a pesar de evitar entrar en conflicto, y respondió con diversas sátiras que burlaban el estereotipo que calzaba por aquel entonces Tomás de Iriarte, dejándolo ridiculizado públicamente en varias ocasiones.

Bonitas batallas nos brindaron en esa época nuestros dos fieles guerreros literarios canarios deslumbrando obra tras obra. Lástima fue, que todo esto es una simple recreación de lo que hubiera sido un siglo marcado por dos autores de una misma isla conviviendo codo con codo, ya que, Iriarte era de nuestra isla vecina, y por suerte o por desgracia, no llegaron a vivir durante el mismo periodo.

Benito Pérez Galdós

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