Vida de Tomás de Iriarte
Un 18 de septiembre, en el Puerto de la Cruz, nació un dulce niño, Tomas de Iriarte. Sus padres, Bernardo de Iriarte y Bárbara de las Nieves Hernández de Oropeza y sus diecisiete hermanos, eran una familia muy culta. Tras pasar su infancia en la isla de Tenerife, situada en el mejor archipiélago del mundo, se marchó a Madrid a los 14 años con su tío, Juan de Iriarte.
Allí, su tío le obligó a estudiar las lenguas griega y francesa, aunque ya sabía latín y castellano. Todo esto era porque su tío quería que se ocupará de su puesto de oficial traductor de la primera Secretaría de Estado cuando él muriera. En 1771 reemplazó a su tío en dicho puesto y tuvo un duro trabajo, tras pasar días y noches, traduciendo en un idioma y en otro. Tras varios años ocupándose también de la biblioteca del fallecido, inició su carrera literaria como traductor del teatro francés y creando sus propias obras.
Aunque realmente se hizo muy conocido por sus fábulas literarias, por ser dramaturgo y por algunas traducciones muy discutidas que realizó como la del Arte poético de Horacio. Allí en Madrid, se hizo amigo de, nada más y nada menos, que de Moratín y José Cadalso, con los que pasó muy buenos días hablando sobre todo tipo de cosas.
Además de los nombrados anteriormente, también era muy bueno con la viola y el violín, ¡dominaba todo tipo de arte! Logró componer varias sinfonías, de las cuales cogió varias ideas para crear poemas, ya que solía destacar que cuando tocaba sus instrumentos, una gran inspiración adentraba en él.
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